
En ese momento, Jacob perdió su candidez y reconoció por fin el filón que tenía entre las manos. Consciente de que podía convertirse en una gran empresaria, se apresuró hacia la Oficina de Patentes, donde, el 3 de noviembre de 1914, hizo oficialmente suyo el invento bautizándolo como Backless Brassiere (corsé sin espalda).
Convertida en toda una empresaria de la corsetería más rudimentaria, la pequeña Polly creó la marca textil Caresse Crosby. Sus sujetadores alcanzaron una inesperada aceptación social y los pedidos no cesaban. Su poder de sujeción era nulo, pero favorecía la moda de alisar los pechos hasta convertir a las mujeres en muñequitas andróginas. Con todo, la carencia de estrategias de marketing y publicidad hicieron del Backless Brassiere una moda pasajera, y la empresa quebró.
Mary se vio entonces obligada a vender su negocio y la patente a la Warner Brothers Corset Company por 1.500 dólares de la época, una miseria en comparación con los beneficios millonarios que la industria de la corsetería ha generado desde entonces.
Al poco tiempo de vender su negocio, un fenómeno totalmente ajeno a la industria de la corsetería propició la expansión del sostén: tras entrar Estados Unidos en la I Guerra Mundial, el Gobierno hizo un llamamiento para que las mujeres donaran sus pesados corsés metálicos, con los que se construirían naves de guerra. Nada menos que 28.000 toneladas de metal pasaron de las alcobas de las estadounidenses a las fundiciones de la guerra.
Ida Rosenthal, emigrante judía de origen ruso, que encontró en la creación del inédito tallaje de los sostenes su sueño americano. Tras un concienzudo trabajo en el que midió el pecho y la espalda de centenares de mujeres de todas las edades, Rosenthal estableció un sistema de tallas tan efectivo y práctico que aún hoy sigue vigente.
Mary se vio entonces obligada a vender su negocio y la patente a la Warner Brothers Corset Company por 1.500 dólares de la época, una miseria en comparación con los beneficios millonarios que la industria de la corsetería ha generado desde entonces.

Ida Rosenthal, emigrante judía de origen ruso, que encontró en la creación del inédito tallaje de los sostenes su sueño americano. Tras un concienzudo trabajo en el que midió el pecho y la espalda de centenares de mujeres de todas las edades, Rosenthal estableció un sistema de tallas tan efectivo y práctico que aún hoy sigue vigente.
2 comentarios:
Gracias por la información, me sirvio mucho para mis clases...
gracias por la información me sirvio mucho....
saludos
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